Todos saben que desde hace un tiempo vengo siguiendo el programa Elecciones 2007, que dan los miércoles a las 22 por el tan querido Canal 10.
A lo largo de las semanas, este programa fue en parte responsable de crear en mi distintos sentimientos: miedos, exaltaciones, bronca, satisfacción, cuasi vómitos, etc.
Ante la inminencia de las elecciones me ayudó a decidir quizás desdiciendo toda la teoría de nuestro amigo Lazarsfeld y frente a las discusiones de fraude me hizo ver un Falo al palo (cuac)
Ayer cambié. Vi el programa “El hombre que volvió de la Muerte” mezcla de “V de Vendeta” y “el Juego del miedo“. Temáticas en extremo distintos pero curiosamente generaron en mi los mismos sentimientos.
De todos modos, pude enterarme de qué pasó en el programa gracias al Rama y su post “Los sospechos de siempre“. Me reí mucho con esta frase:
“Me puse a verlo y justo estaban los mismos apoderados! de siempre: el desagradable y voluminoso Vito Corleone, perdón, el deigor Carbonetti…”
y esta:
En cuanto a la entrevista, aún que no lo crean soy periodista tengo el título colgado al lado del poster sexy de George Cuadrado.
No es que pienso robarle el nombre del blog de Hernán (Me Preguntaba..) pero hoy escuchando la radio pensaba (para no decir “me preguntaba”) ¿de qué estaríamos hablando si las elecciones se hubieran sucedido con absoluta normalidad?
Siempre que un tema ocupa la agenda mediática me pregunto lo mismo. Quizás sea absurda la pregunta; alguno dirá que es como preguntarse “qué sería de uno sí en vez de elegir la píldora azul hubiese elegido la roja”. Si, puede ser absurda, pero a mi me queda la duda…
Ayer, nuevamente, ví el programa Elecciones 2007 y ahora sí pueden preguntarme cómo se llaman los conductores: Mario Pensavalle y Julio Klopen…(hasta ahí llegué, quizás más adelante me aprenda cómo se escribe)
Quería dormirme, había terminado de comer y mi corazón estaba contento, rebozante, comenzando a soñar. Hasta que apareció Marcelo Falo diciendo que “en la Alemania Nazi las abuelas, las mamás y los nenitos que escupían a los judíos no era gente mala, sino que estaban manipulados”, luego de esto dijo que en Córdoba Luis Juez estaba haciendo los mismo.
La terrible asociación me exaltó, dejé de estar rebozante, dejé de soñar y lo que había comido con tanto gusto comenzó a revolverse en mi estomago. En ese momento me acordé de este video que hizo Cecilia y de esta nota que publicó Hernán.
Lamentable. Todo esta tan (diría mi vieja) “descuarejingado” que lo primero que surge es descreer, desconfiar. Córdoba es un ejemplo del asco que puede producir la política.
Las próximas elecciones voy a ir al cuarto oscuro con un vómito en la mano.
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