Categoría: 'Literatura' ↓
Julio 14th, 2008 — Alta Sabiduría, Literatura
Por Mano
Cuando Julio Cortázar se acercó al registro Civil de Buenos Aires, sobre la calle Uruguay, para inscribir aquello que había dado a luz, aún no se había decidido por el nombre. Me dijo que tenía varias opciones pero que no se decidía por ninguna y me preguntó si yo tenía alguna sugerencia. Le dije que sí, que se me ocurrían varias posibilidades más acertadas que las que él proponía. Sin embargo, aquel taciturno hombre no me prestó atención y decidió, un tanto tímido, desestimar mi opinión: “Sabe qué vamos a hacer -me dijo- inscríbalo como ‘Cronopio’. Sí, ‘Cronopio’”. Intenté hacerlo entrar en razón: “Pero señor Cortázar, ¿le parece? ¿Por qué no lo piensa un poco más? Mire, ‘Azófula’ es mucho más atinado, deja un resabio en la boca como de zapallo o de refutación… Además, es un término más cosmopolita, una palabra que juega a la rayuela arrojando su fonética, como si fuera una piedrita, entre meridianos y husos horarios, Vamos, ¿a quién no le gustaría llamarse Azófula?” “¿Y Cronopio no es un término universal?” “No, señor Cortázar, Cronopio es tan internacional como el mapuche o el comechingón” Entonces, llegado este punto, Cortázar me desafió a que le fundamentara mi hipótesis: “Usted verá:
Declinaciones Latinas:
azofulae
azofulum
azofulorum
azofulus
azofuble, en inglés
burstembawem, en alemán
scornicht, en danés
ceisteisiev, en croata
achofuli, en italiano
azofulé, en francés
zurfuntov, en ruso
zofunamaracali, en griego
eirsftndiet, en eslovaco
azofuanamacarí, en guaraní
ezofulet, en catalán
etchozutket, en Eusquera
Zoufreim, en celta
zofu-le-eam, en quechua
zofulele-ledalee, en kanyano
zafolunmkan, en turco”
Me miró a los ojos, dejó de encresparse su barba, y me dijo: “Cronopio. Hasta luego.” Cuando estaba por cruzar el portón de salida, con los rayos de sol, como etereas nubes de napalm, lamiéndole la punta de sus zapatos, alcancé a gritarle: “Hasta luego, Cronopio”
Agosto 9th, 2007 — Internet, Literatura

Dando vueltas por ahí encontré este excelente sitio de Comics de Hernán Rodríguez (seguro que al Rama le gusta) que adapta cuentos de terror de Howard Phillips Lovecraft. A modo de mini biografía copio esto que lo define bien definido:
En sus últimos años, su naturaleza enfermiza fue minando su salud. Su anormal sensibilidad a cualquier temperatura inferior a los 20º se agudizó hasta el punto de que se sentía realmente enfermo a tales temperaturas.
Además de un excelente diseño, los comics están de puta madre. No se los pierdan.
Agosto 2nd, 2007 — Comunicación, Literatura, Personales
Hace unos años, cuando todavía no era del todo yo, escribí esto que les voy a mostrar. No es para refritarlo pero Santela me lo recordó e, imperiosamente, me ordenó que lo posteara.
Desde que leí un cuento de Cortázar, que no recuerdo el nombre, en el que dice algo así como “acarició la palabra comunicación y la devolvió al texto” siempre me gustó pensar que las palabras tuvieran voluntad propia. Esto salió como vino y no supuso ningún tipo de edición, o postrera reflexión. Como dijo en su momento mi gran amigo Mano “esto es algo fatuo, estéril, vacuo, y sin ningún tipo de relación con lo que uno pensó a la hora de sentarse a escribir”. Quedan debidamente advertidos. Pues, aquí el texto:
Simplemente una revelación:
Hoy escribí la palabra “Telefono!”. La miré y sentí que me miraba, era una cara! Tiene forma de cara intimidadora, esas dos “o”!, por Dios!, por poco me muero del susto y casi le digo todo lo que sé. Pero no, me sopobrepuse y pensé racionalente: No le tengo que decir nada, mirá si despues le cuenta a “Mensaje” y todo el mundo se entera.
Con las palabras hay que tener mucho cuidado. No vaya que, creyéndose Herederas de nuestra Racionalidad, tomen las palabras mas agresivas como armas y comiencen su Revolución. La Revolución de las Palabras. Sería un caos. Un caos caótico. “Protón” sería su jefe máximo; “Cuaderno”, “Sótano” y “Sifón” formarían parte del Estado Mayor. Sería apocalíptico. Lo racional de una palabra, que se define por su convencionalidad, por su órden lógico y por su sentido, sería cosa del pasado . “Protón” promulgaría antileyes, alteraría conceptos, y tomaría rehenes a palabras como “Alfil”, “Sinfonía”, “Ventana” y “Cielo” seguramente contrarias a su régimen.
Como dije, con las palabras hay que tener mucho cuidado. No vaya que a uno lo asalten y le hagan a uno escribir necedades.
Julio 11th, 2007 — Literatura
Hacía bastante que no agarraba un libro, esa es la verdad. Y reincidí. José Saramago de nuevo, esta vez con El Hombre Duplicado.
Voy recién empezando, pero el libro me gusta. Mucho. Muy ligero, palabrístico, y con mucha injerencia del narrador. Me doy cuenta que desde el deslumbramiento que me produjo Niebla de Miguel Unamuno, o Cuando Las Pabras (ex Viuda Sin Autor) de mi hermano y gran amigo Mariano Ferreyra me siento aún más adentro de las narraciones. Quizás sea una cuestión de soberbia, de tupé literario, una especie de “si el narrador me habla, o lo conozco por sus revelaciones, o comparte conmigo cosas de la historia o los personajes, o él mismo está adentro de la historia me siento en un nivel superior”.
Estaba por copiarles una parte que me había gustado mucho, en donde José Saramago hace toda una exposición sobre el uso de las palabras, pero leí la primera hoja y el “Todos los derechos reservados…prohibida su reproducción total o parcial…por medios electroópticos…salvo permiso…” me asustó. No vaya que por tratar de compartir literatura vaya preso o tenga que pagar unos $$$ de más.
Mayo 13th, 2007 — Literatura
Lo terminé hace poco. Excelente, digno de recomendar. Duro como pocos. En resumen, el texto trata hasta donde puede llegar la miseria humana sin que se la “mire”.
Ensayo sobre la ceguera es una excusa para retratar el comportamiento humano en una situación límite: En este caso, cuando a causa de una extraña enfermedad, todo el mundo se va quedando ciego poco a poco. Es una obra dura pero narrada de forma amena, casi como un cuento, a veces recreandose en la desesperación de los protagonistas, a veces narrando de forma simbólica como actúa el mundo entero y por tanto realizando un tipo de ensayo -como indica el título- sobre la humanidad: Su egoísmo innato, sus instintos primarios pero también sus dotes de solidaridad y camaradería.
Vía: La Biblioteca del Kraken