Archive for the 'Literatura' Category

Feliz cumpleaños, Maestro

En el nonagésimo noveno cumpleaños de Ernesto Sábato, qué mejor que recordar algunas de sus lacerantes y perturbadoras frases:

“Ser original es en cierto modo estar poniendo de manifiesto la mediocridad de los demás.”

“Hay una manera de contribuir a la protección de la humanidad, y es no resignarse.”

“El hombre que pide a los dioses la muerte es un loco: no hay en la muerte nada tan bueno como la miseria de la vida.”

“Siempre es levemente siniestro volver a los lugares que han sido testigos de un instante de perfección.”

“Dios existe, pero a veces duerme: sus pesadillas son nuestra existencia.”

“El artista debe ser mezcla de niño, hombre y mujer.”

“La vida es tan corta y el oficio de vivir tan difícil, que cuando uno empieza a aprenderlo, ya hay que morirse.”

“Le expliqué que el mundo es una sinfonía, pero que Dios toca de oído.”

“Algunos supondrán que, por mi manera de ser, propensa a la melancolía y el pesimismo, estos 90 años con los que cargo encima acabarán por desalentarme; sin embargo, es todo lo contrario”

Otoño

Alcanzo a verla, apretada de vida,

jugando entre mis piernas

con las rodillas sucias y el pelo revuelto,

atragantada a carcajadas

con dos sorpresas creciendo en sus ojos.

Oye el desliz crocante de las hojas secas

que pasan por su lado tentando una aventura,

las junta, agarra y lanza hacia el cielo,

como una suelta de palomas,

para que le lluevan en el rostro

-mejillas rojas, boca abierta, manos danzarinas-,

y se empapa de otoño, borracha de vida,

y la siento canción, la sonrío en mi boca,

y quiero llenarla de mí

para ser en ella una parte suya.

Gerardo de Estambul (Raíces por el cielo. 1963)

Cartas memorables

Retomamos las olvidadas cartas inmortales que tanto interés despiertan en nosotros. Para ponernos al día, van un par:

Carta de Henry Miller a Brenda Venus

Me gustaría poder escribirte en ruso, en azteca, en armenio y en iraní. Porque eres ilimitada. Eres lo que los griegos llaman `nada en moderación`. Eres Mona, Anaïs, Lisa, tout le monde, todas combinadas. Fuego, aire, tierra, océano, cielo y estrellas.

Y ahora un hombre de 87 años, locamente enamorado de una mujer joven que me escribe las más extraordinarias cartas, que me ama a morir, que me mantiene vivo y enamorado (un perfecto amor por vez primera) que me escribe tan profundas y emocionantes reflexiones que me siento feliz y confuso como sólo un adolescente podría estarlo. Pero por encima de todo, agradecido, y afortunado. ¿Merezco realmente tan hermosos elogios como tú me dedicas? Haces que me pregunte quién soy exactamente, si me conozco en realidad y qué soy. Me tienes en el misterio. Por lo cual aún te amo más. Caigo de rodillas y rezo por ti, te bendigo con la poca santidad que hay en mí. Viaja feliz, mi queridísima Brenda y no lamentes nunca este romance a mitad de tu joven vida. Los dos hemos sido bendecidos. No somos de este mundo. Somos las estrellas y el universo de más allá.

Larga vida a Brenda Venus. ¡Dios le conceda dicha, plenitud y amor eterno!
Carta de Julio Cortázar a Edith Aron (quien se convertiría en La Maga, de Rayuela)

Querida Edith: No sé si se acuerda todavía del largo, flaco, feo y aburrido compañero que usted aceptó para pasear muchas veces por París, para ir a escuchar Bach a la Sala del Conservatorio, para ver un eclipse de luna en el parvis de Notre Dame, para botar al Sena un barquito de papel, para prestarle un pulóver verde (que todavía guarda su perfume, aunque los sentidos no lo perciban).
Yo soy otra vez ése, el hombre que le dijo, al despedirse de usted delante del Flore, que volvería a París en dos anos. Voy a volver antes, estaré allí en noviembre. ( … ) Pienso en el gusto de volverla a encontrar, y al mismo tiempo tengo un poco de miedo de que usted esté ya muy cambiada, ( … ) de que no le divierta la posibilidad de verme. ( … ) Por eso le pido desde ahora y se lo pido por escrito porque me es más fácil ( … ) que si usted está ya en un orden satisfactorio de cosas, si no necesita este pedazo de pasado que soy yo, me lo diga sin rodeos. ( … ) Sería mucho peor disimular un aburrimiento. ( … ) Me gustaría que siga siendo brusca, complicada, irónica, entusiasta, y que un día yo pueda prestarle otro pulóver.

Protesta literaria

1953. Ray Bradbury publica Fahrenheit 451, esa famosa novela distópica, genialmente titulada (en referencia a la temperatura a la que arde el papel), que describe una sociedad en la que los bomberos, en lugar de apagar incendios, queman libros, porque el gobierno los considera perjudiciales. Poco podía imaginarse Bradbury que, tal vez, las funciones de autor y bombero, algún día, pudiesen confluir en una misma persona.

2009. Lo difícilmente imaginable, sucedió en mayo. O pudo haber ocurrido, de no ser por la rápida reacción de algunas distribuidoras lo evitaron… echando mano de sus billeteras.

Pero Kvesic publicó La introducción a P. Kvesic en 1975, y entonces fue un éxito. Los ejemplares él mismo puso en riesgo de acabar incinerados eran de ese mismo título, concretamente de la cuarta edición. Para luchar «contra la anemia cultural» se le ocurrió la excéntrica idea de anunciar que quemaría todos los ejemplares que no se vendieran delante de una librería de Zagreb, Croacia.

Hubo emoción hasta el último momento, pero salió bien. Mientras Kvesic preparaba la hoguera, quedaban todavía 425 ejemplares sin comprador, pero las llamas no llegaron a tocar ni una sola letra: enseguida se supo que dos distribuidoras habían comprado los libros y que acabarían en manos de un grupo de lectores, movidos probablemente por la curiosidad.

Así terminó el «acto de protesta contra la posición del escritor en el mundo de la edición de hoy» promovido por Kvesic, que había preparado expresamente esta edición especial de su libro, sin mediación de casas editoras.

(tomado de Actualidad Literaria)

Este mundo desquiciado

“Habiendo visto con qué lucidez y coherencia lógica ciertos locos (delirantes sistematizados) justifican, ante sí mismo y ante los demás, sus ideas delirantes, he perdido para siempre la segura certidumbre de la lucidez de mi lucidez.”

Fernando Pessoa, El libro del desasosiego.

¿Literatura u oportunismo?

El renombrado y a veces sobrevalorado escritor Juan José Millás comenzará a publicar relatos cortos para móvil. El “negocio” surgió gracias al acuerdo que Bubok, la empresa de autoedición online, ha hecho con telefónica para poder dsitribuir los textos.

El servicio consiste principalmente en recibír una vez a la semana un mensaje con uno de los relatos de el famoso escritor. El autor asegura que “el móvil es uno de los múltiples soportes que hoy tiene la escritura”.(Yo me pregunto: ¿toda escritura es literatura? ¿Algo se denomina literatura porque fue escrito por un escritor famoso?)

La biblioteca de Alejandría

bibliothecaalexandrina

Se considera que la gran biblioteca de Alejandría fue el primer centro de investigación del mundo, y el núcleo intelectual más importante de la antigüedad. Alejandría fue fundada por Alejandro Magno en el 332 a. C., tras entrar éste en Egipto y poner fin al dominio persa. El Mar Mediterráneo, la isla de Faros y la cercanía del río Nilo hacían de esta ciudad una base naval perfecta, al tiempo que facilitaban el comercio con otras naciones. Pronto se convirtió en la segunda ciudad más grande de Egipto, y sede de su puerto principal.

En los siglos V y IV a. C. Atenas era la cuna del pensamiento occidental, con figuras como Sócrates, Platón o Aristóteles. Es sabido que Alejandro Magno fue discípulo de Aristóteles, bajo cuya tutela fue puesto a los 13 años, por lo que el hijo del rey de Macedonia no sólo fue un aguerrido conquistador, sino también un hombre cultivado y apasionado por el conocimiento. Declaró que Alejandría sería el centro intelectual del mundo conocido y, en su corazón, construiría una institución de enseñanza.  la muerte de Alejandro Magno en 323 a. C., Ptolomeo I Sóter, uno de sus generales más destacados, fue nombrado gobernador de Egipto. Con él se inició una larga dinastía que administró el país de los faraones durante más de trescientos años. Él fue el encargado de llevar a la práctica el sueño de Alejandro de hacer de Alejandría un centro de conocimiento y aprendizaje. Asistido por el arquitecto Demetrio de Falero, Ptolomeo I inició la construcción del denominado Museo (santuario de las Musas) hacia el 290 a.C., lo que sería la Biblioteca, que fue concluido bajo el mandato de su hijo, Ptolomeo II Filadelfo.

Si Ptolomeo III fue tildado “el benefactor”, al devolver a Alejandría valiosos tesoros egipcios robados anteriormente por los persas, el reinado de su sucesor, Ptolomeo IV, supuso el declive de la dinastía y de la gran biblioteca. La biblioteca de Pérgamo comienza a rivalizar con la de Alejandría, y el creciente poder romano debilitaba a los ptolomeos. Cuando Julio César entró en Egipto en el 48 a. C., éste era regido por Cleopatra. Al estallar la guerra civil entre Cleopatra y su co-regente y hermano por el poder de Egipto, César tomó partida por ella. Pero la flota romana era muy inferior a la desplegada por Alejandría, por lo que César decidió incendiar los barcos enemigos. Algunos historiadores, como Plutarco, consideran que el fuego alcanzó edificios cercanos al puerto, entre los que se encontraba la biblioteca; otros creen que sólo se vieron afectados parte de los almacenes.

Tras la muerte de Julio César, Marco Antonio entregó a Cleopatra 200.000 libros de la biblioteca de Pérgamo en compensación por los volúmenes perdidos. La muerte de Cleopatra en el año 30 a. C. puso fin a la era ptolemaica, y Alejandría se convirtió en capital de una provincia romana. El cambio de gobierno supuso también un giro en la vida intelectual, y la biblioteca no prosperó bajo la influencia romana.

En realidad, se desconoce el motivo o momento exacto de su desaparición, pero todo apunta a que fueron diversos motivos los que la causaron. Hacia el 200 d. C. Alejandría se enfrentó a numerosos saqueos que contribuyeron a la paulatina destrucción de la biblioteca. En el 391 d. C. el emperador Teodosio prohibió el paganismo, los templos no cristianos fueron destruidos y los paganos fueron asesinados. Ese mismo año el obispo de Alejandría demolió el Serapeum y sobre sus ruinas construyó un templo cristiano. Ante el previsible ataque, los libros habrían sido dispersados.

En el 616, Alejandría fue invadida por los persas. La entrada del islamismo terminó por arruinar lo que quedaba de la biblioteca, seguramente ya muy reducida. La leyenda cuenta que los gobernantes musulmanes decretaron que su contenido debía ser destruido, tanto si contradecía la ley islámica como si la apoyaba, en cuyo caso los libros serían innecesarios.

Hoy sólo podemos especular con las maravillas del saber antiguo que la gran biblioteca de Alejandría llegó a alojar, pero su espíritu fue la inspiración directa de los actuales centros de investigación.

En 1987 se puso en marcha un ambicioso proyecto con el apoyo de la Unesco: la Bibliotheca Alexandrina. El edificio está situado en el malecón de Alejandría, a poca distancia de donde supuestamente estuvo la biblioteca original. Tiene una superficie de 36.770 metros cuadrados y mide 33 metros, dispuestos en once niveles. Se calcula que puede llegar a albergar 20 millones de libros, aunque de momento cuenta con 200.000, en su mayoría donaciones. Un moderno homenaje a la que hace dos mil años aspiró a ser el centro del saber universal.

Gracias a Papel en Blanco.

Bronce

“Ahí estoy, sentado en medio de la plaza, con un libro en la mano, viendo a la gente que pasa. Me hicieron un poco mayor que el tamaño natural, supongo que para que se me vea mejor. No sé cuantos años estaré allí. Siempre he dicho que el destino de las estatuas es acabar siendo retiradas, pero, en este caso, quiero imaginar que me dejarán en paz, alguien que en paz doblemente regresó a su tierra, como la persona que es y, a partir de ahora, como el bronce que también lo es. Aunque mi imaginación algunas veces me haya hecho caer en los delirios más absurdos, nunca osó admitir que un día me erigirían una estatua en la tierra donde nací. ¿Qué he hecho para que esto sucediese? Escribí unos cuantos libros, llevé comigo, por todo el mundo, el nombre de Azinhaga y, sobre todo, nunca olvidé a los que me engendraron y educaron: mis abuelos y mis padres. De ellos hablé en Estocolmo ante una asistencia ilustrada y fui comprendido. Lo que vemos de un árbol es solo una parte, importante, sin duda, que nada sería sin sus raíces. Las mías, las biológicas, se llaman Josefa y Jerónimo, José y Piedade, pero hay otras que son sitios, lugares, Casalinho y Divisões, Cabo das Casas y Almonda, Tajo y Rabo dos Cágados, se llaman también olivos, sauces, chopos y nogales, balsas navegando en el río, higueras cargadas de frutos, cerdos que eran llevados a pastar, y algunos, todavía lechones, durmiendo en la cama con mis abuelos para que no murieran de frío. De todo esto estoy hecho, todo esto entró en la composición del bronce en que me han transformado. Pero, atención, no hube generación espontánea. Sin la voluntad, el esfuerzo y la tenacidad de Victor Guia y de José Miguel Correia Noras la estatua no estaría allí. Con la más profunda gratitud les dejo aquí un abrazo, extensivo a todo el pueblo de Azinhaga, a cuyo cuidado entrego ese otro hijo que soy.”

Escrito por José Saramago en su rotundamente recomendable blog.

El infierno de un grande

A mitad de 1984 apunta en su diario: “Estoy enfermo y, a mis ochenta y cinco años, merezco marcharme. Mis coetáneos deben de pensar lo mismo, puesto que proliferan los panegíricos” (8 de junio). Si en sus novelas abordó la traición y la pasión amorosa, aquí primará la fidelidad y el temor a perder a la mujer amada. Siente devoción por su esposa, con quien ha pasado los últimos 60 años, en que las penurias no han faltado (en 1939 tuvieron un hijo, Kristófka, que murió poco después). El 31 de diciembre, anota que su mujer debe operarse: “Si la muerte nos llegara a la vez , juntos, sería el mayor regalo para los dos”. En abril del año siguiente comienza la debacle: Lola (la menciona como L.) se cae y se rompe el brazo, los cuidados le consumen todo el día. En noviembre, los médicos deciden trasladarla a una institución para enfermos terminales. Tiene cáncer. “Irnos juntos, sin dolor, es mi última esperanza” (11-11-1985). “Si se va, ya nada tendrá sentido” (21-11-1985). El 4 de enero de 1986, anota. “L. ha muerto”.

Silencio. Sólo escribe más de un mes después: “La furia. Nada de enternecerse, de meditar. Sólo la furia. A veces bramar de pura rabia. Porque ha muerto. Enfurecido con el médico porque no pudo ayudarla. Enfurecido con Dios (si existe) porque tampoco la asistió, y enfurecido con Dios (si no existe) porque no existe cuando se necesita su intervención. Enfurecido con la gente, porque no la ayudó. Enfurecido conmigo, porque no fui capaz de hacer algo más. Enfurecido con ella, porque murió” (20-02-1986).

entonces comienza a doblarse bajo el peso de los recuerdos y de la soledad. Está completamente solo. Únicamente János, su hijo adoptivo -durante la guerra, él y su mujer se hacen cargo de un niño que llegarían a adoptar-, lo visita.

El 23 de abril de 1987 comienza: “János ha muerto”. Una trombosis, a los 46 años. Lo siente como “un puñetazo en el pecho”, como un insulto. “Ya no quiero escribir ni vivir, sólo irme en paz. Sería un gran regalo no despertarme más”. En junio: “Ahora vuelvo a escribir, como un condenado a muerte que, mientras espera la ejecución, graba con las uñas unos pocos signos en la pared”.

La última frase de la última anotación de Sàndor Márai, de 15 de enero de 1989, dice: “Ha llegado la hora”. Luego tendrá lugar un encuentro largamente esperado, su último encuentro. El 21 de febrero se pegó un tiro.

Gracias a Apostillas literarias

El poema más largo

El escritor de origen francés Patrick Huet escribió el poema más largo del mundo por lo que tuvo el honor de haber instaurado un nuevo récord Guiness. Consta de 994,10 metros en donde se leen 7547 versos alcanzando la obra un peso de 110 kilos.

La poesía, titulada “Parcelas de esperanza en el eco de este mundo”, es un acróstico, de manera que si leemos la primera palabra de cada verso nos encontraremos leyendo la Declaración Universal de los Derechos Humanos de la ONU.

Huet, tardó 1 mes y medio en realizar la poesía. 

¿Habría que leerla antes o ya podría determinar que ese pobre hombre a desperdiciado más de un mes de su vida prostituyendo la poesía para alcanzar cierta insulsa y fugaz fama?