Les dejo las 5 lecciones más importantes que nos dejó el mundial de Sudáfrica.
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Creo que Robert Zemeckis cuando diseñó junto con la maquilladora, para la película Volver al futuro, cómo se vería 30 años después Michael Fox, no tuvo en cuenta que tres décadas después la medicina plástica disimularía ciertos rasgos físicos.
¿No hubiera estado genial que al mostrar al personaje 30 años después lo hubiera hecho aparentando la misma edad teniendo en cuenta los avances de la ciencia?
Muchas veces me quedo desconcertado ante la desconexión que suele haber entre algunos títulos y las obras a las que nombran. Se me contorsiona el intelecto intentando adivinar los motivos por los que el autor eligió ese título y no otro que representara mejor a la obra.
Acá van algunos ejemplos que encontré, con sus respuestas:
La naranja mecánica. La distopía de Anthony Burgess tiene, cuando menos, un título críptico. Porque ¿dónde diablos aparece una naranja en la trama? Y una naranja mecánica, todavía menos. La razón del título, pues, fue fruto de una errata.
El título verdadero de novela fue A clockwork orang (que no orange). El autor usó así un término malayo (país en el que había residido) que significa “ser humano”. Es decir, el verdadero título debería haberse traducido como El hombre mecánico. El editor, sin embargo, pensó que orang era naranja y que simplemente al autor se le había olvidado la “e”. Al parecer lo envió a la imprenta sin consultar a Burgess.
Soldados de Salamina. La vendida novela sobre la guerra civil de Javier Cercas nada tiene que ver con la batalla de Salamina, una batalla naval que griegos y persas libraron en el 480 a. C. Al parecer, el título es un pequeño guiño del autor: él reconoció públicamente que, al empezar a investigar la historia de Sánchez Mazas, sabía tanto sobre él como sobre la batalla de Salamina.
Otra vuelta de tuerca. La que para muchos es la mejor obra de fantasmas, esta novela de Henry James (cuyo título en inglés es The turn of the screw) sólo tiene una mención directa a su título: justo en los primeros párrafos. Luego ya no hay más alusiones al título.
Un rumor explica el título de la siguiente manera: al entregar James el manuscrito a su editor, éste quedó entusiasmado y le preguntó qué título le pondría. El escritor le sugirió un nombre provisional, pero al editor no le gustó. “No me gusta. Dale otra vuelta de tuerca”, le dijo. Henry James pensó, perfecto título, e incluyó la frase en el prólogo para así poder justificarlo. De alguna manera.
Alguien voló sobre el nido del cuco. Obra cumbre del psicodélico Ken Kesey, el título ha sido objeto de numerosas interpretaciones. El propio autor, que trabajó como celador en una institución mental, cuenta que los empleados, en su propia jerga, decían lo siguiente cuando llegaba un nuevo interno: “Otro para el nido del cuco.”
Pero los críticos no se han quedado convencidos con esta versión del propio autor y sostienen, por ejemplo, que el cuco, al ser un pájaro que pone los huevos en nidos ajenos, es el protagonista de la novela, un hombre que se hace pasar por loco sin serlo: se cuela en un ambiente que no es el propio: el manicomio (el nido del cuco).
Beltenebros. El malo de la novela de Antonio Muñoz Molina, un comunista que delata a sus camaradas en el Madrid de la posguerra, usa el apodo de Beltenebros. Hasta ahí, bien. Pero ¿de dónde proviene en realidad el apodo?
Beltenebros es el sobrenombre del célebre Amadís de Gaula cuando pierde la razón y es condenado a vivir en una cueva. El Beltenebros de Molina, de igual modo, vive sumido en la oscuridad de una caverna contemporánea: un cine clausurado.
Un mundo feliz (Brave New World). La famosa distopía de Aldous Huxley, es un verso de La tempestad de Shakespeare (Oh, brave new world, that has such people in it: ¡Oh, hermoso mundo nuevo, que alberga gente como ésta!).
Todos los hombres del rey. El título de esta novela de Robert Penn Warren procede de la obra A través del espejo de Lewis Carroll (“y ni todos los caballos ni todos los hombres del rey consiguieron unir a Humpty Dumpty”).
Por quién doblan las campanas. La novela de Hemingway sobre la Guerra Civil española debe su título a un Soneto sacro de John Donne (“No es necesario que preguntes por quién doblan las campanas; doblan por ti”).
Esto es la vida. Nos rodea -¡por todos lados!- por más que no lo veamos. Pero ya la vamos a ver, ya nos va a pasar.
“Nicolas Cocaign, más conocido por la prensa francesa como ‘el caníbal de Rouen’, ha asegurado, durante su tercer día de juicio, que lo que le condujo a matar y comer parte de los pulmones de su compañero de celda fue “una subida de adrenalina”.
El suceso tuvo lugar el 2 de enero de 2007, cuando Thierry Baudry, de 31 años, se encontraba en la celda de 11 metros cuadrados con Cocaign y otro recluso más en la prisión de Rouen.
“Yo le dije: ‘lávate las manos’. Y lo hizo. Pero, después, me miró mal“, ha contado Cocaign, de 35 años, durante su comparecencia en el Tribunal de Rouen.
El acusado ha confesado que en ese mismo momento se volvió “incontrolable”, que tuvo una “pulsión sexual, una subida de adrenalina” y que la emprendió “a golpes, con los pies y con los puños” con su víctima.
Después, le abrió el tórax, con el ánimo de “apoderarse de su alma” y, creyendo que devoraba su corazón, ingirió parte de sus pulmones, crudos y calentados en un hornillo con cebolla. “Lo hice por curiosidad, para comprobar cómo era la carne humana”, ha dicho en el juicio.
El tercer recluso que estaba en la celda contempló toda la escena paralizado por el terror. Posteriormente, se suicidó.”
En el nonagésimo noveno cumpleaños de Ernesto Sábato, qué mejor que recordar algunas de sus lacerantes y perturbadoras frases:
“Ser original es en cierto modo estar poniendo de manifiesto la mediocridad de los demás.”
“Hay una manera de contribuir a la protección de la humanidad, y es no resignarse.”
“El hombre que pide a los dioses la muerte es un loco: no hay en la muerte nada tan bueno como la miseria de la vida.”
“Siempre es levemente siniestro volver a los lugares que han sido testigos de un instante de perfección.”
“Dios existe, pero a veces duerme: sus pesadillas son nuestra existencia.”
“El artista debe ser mezcla de niño, hombre y mujer.”
“La vida es tan corta y el oficio de vivir tan difícil, que cuando uno empieza a aprenderlo, ya hay que morirse.”
“Le expliqué que el mundo es una sinfonía, pero que Dios toca de oído.”
“Algunos supondrán que, por mi manera de ser, propensa a la melancolía y el pesimismo, estos 90 años con los que cargo encima acabarán por desalentarme; sin embargo, es todo lo contrario”
Alcanzo a verla, apretada de vida,
jugando entre mis piernas
con las rodillas sucias y el pelo revuelto,
atragantada a carcajadas
con dos sorpresas creciendo en sus ojos.
Oye el desliz crocante de las hojas secas
que pasan por su lado tentando una aventura,
las junta, agarra y lanza hacia el cielo,
como una suelta de palomas,
para que le lluevan en el rostro
-mejillas rojas, boca abierta, manos danzarinas-,
y se empapa de otoño, borracha de vida,
y la siento canción, la sonrío en mi boca,
y quiero llenarla de mí
para ser en ella una parte suya.
Gerardo de Estambul (Raíces por el cielo. 1963)
“¿A qué le tengo miedo? Les contestaría: A la sangre que corre por las calles de los países en guerra, a la esclavitud sexual infantil, al terrorismo, al cinismo de algunos hombres en el poder, al secuestro de la fe…. Antes tenía miedo de mí mismo, pero ya no más. Hoy es mi día, este es mi tiempo, es mi momento»
Ricky Martin



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