Ahora resulta que los auriculares se dejaron de usar, y uno tiene que padecer esa taladrante música que sale de aparatos celulares ajenos (cada vez más potentes).
Ni hablar si el padecimiento se sufre a las 7am de la mañana y el aparato vomita ritmos de cumbias y letras al estilo “que levante la mano el que quiere vino en cartón”.
Y pensar que mi vieja me decía, cuando niño, “esos walkman te van a hacer idiota M´ijito”. Seguramente no sabía lo que vendría; y en la frase hay una salvedad: el walkman atesoraba la posibilidad; hoy quienes ejercen esta extraña afición de comunicar al Otro sus gustos musicales no corren el riesgo de convertirse en idiotas, ya lo son.
Totalmente de acuerd, y no es ya que con los móviles(celulares que dicen vdes.)únicamente nos “inviten”a sus gustos musicales, también participamos de sus cuestiones familiares, de problemas laborales, enfados con las parejas… la intimidad es vociferada a demasiado volúmen para nuestra discreción. Espléndido su comentario, un saludo desde EESSPPAAÑÑAA (¿Se ha oído suficiente?)
Tal cual!, Clara.
Gracias por la lejana visita!!
Se ha oído perfectamente!
las transformaciones que produjo el celular.
Qué horror!!!
Desde estar disponible full time a democratizar los problemas personales.
Un completo atentado a la privacidad
jajaja! es verdad.
Yo no sé por qué tanto entusiasmo!