Monthly Archive for Febrero, 2009

Verdad

“Que la verdad no exista,

no es excusa para renunciar a ella”

Norberto Cháves, Desafueros.

¿Cómo saber si un sitio web vende?

Los amigos de Citricox acaban de lanzar un sitio que con 5 preguntas te dicen si estás aprovechando todo el potencial de tu sitio web:  ¿Mi web No Vende?

El servicio es sin cargo; sólo hay que completar info de contacto y les llegará un breve análisis sobre su sitio web.

Ejercicio Discursivo

¿Usted está de acuerdo en que el gobierno acuerde con el campo?

ó

¿Usted está de acuerdo en que el campo acuerde con el gobierno?

 

¿Se dan cuenta que las posiciones ideológicas son una cuestión de sintaxis?, eso es porque todo se resume a una sola palabra: palabra.

Utopicidades

Yo no quiero “ganarme” la vida, simplemente quiero tenerla y disfrutarla.

La perdiz como complemento de felicidad

Ese sería el título de un tratado que nunca escribiré. Comenzaría explicando desde qué tiempo la perdiz (puntualmente “las perdices”) forman parte del imaginario popular, a tal punto de ser complemento de toda felicidad: “fueron felices y comieron perdices”.  En el capítulo I, página 1.235, se discutiría en qué sentido el vuelo frenético e impulsivo de la perdiz se relaciona con la búsqueda de la verdad por parte de los hombres. En el capítulo II, página 3.547, se analizaría el silbido que produce este animal al elevarse fugazmente y en qué medida impacta sobre la conciencia histórica de varones y, por supuesto, mujeres. Ya en el capítulo VIII, página 9.763, se argumentaría a favor de la discusión sobre si las perdices poseen propiedades afrodisíacas, ya que siempre, la idea de felicidad que acompañan es la que tiene el amor como protoganista. 

En el anexo XIV se haría mención a la antiquísima frase “no levantes la perdiz” exponiendo que  fue acuñada una noche de clandestinidad por un Romeo que le decía a Julieta: “July, no levantes la perdiz que si me ven me cortan la cabeza”

Con la compra del libro regalaría 3 perdices, para que la comprobación de las hipótesis vertidas en el libro se realicen empíricamente.

La idea como forúnculo

Hay veces en las que un concepto, una idea, se adhiere a mi intelecto como una garrapata, un tumor o un forúnculo, y no me encuentro capaz de quitármela. Y mientras ese concepto, ese parásito, me habita, me siento un otro, enajenado. No peor ni mejor, no logro hacer esa discriminación: simplemente me reconozco como otro, la refracción de un alma distante e impalpable, como la de un siervo francés del siglo XIV que por las noches no logra dormirse; como el alma de un gondolero veneciano en el siglo XVI que teme a las orillas y daría su vida por seguir remando y remando, alejándose de las estrechez de los canales; como el alma de un pastor del siglo XVIII en duermevela, encerrado en los cerros jujeños.
Y poco a poco, día a día, esa idea va perdiendo vigor —o quizás es mi pánico, el susto que me provoca, la angustia que importa con su novedad, lo que va retrocediendo— y a rastras vuelvo a mí, de a poco, con precaución, tanteando a este que soy y que conozco, mediocre o no, pero desde el que puedo mirar hacia arriba.

Core Business

Corazón es lo que menos tiene un negocio.

Contemplares

Levanta el culo de tu silla. Mírala detenidamente. Su cuero negro, su felpa roja, verde, gris, su frío blanco. Escucha su crujir si es vieja o su rápido y silencioso deslizar si es nueva. Piensa en cuántas situaciones tu silla ha sido partícipe de tus éxitos o fracasos; descúbrela en tu entorno. Compara su tamaño con las demás si es que tienes muchas, o sorpréndete de su soledad. 

Has tenido tus 5 minutos de contemplación diaria.

Sentires

Venga, tú,  que estás leyendo esto. ¿Sabes una cosa? Nada tiene sentido si, justamente, no lo “sientes”.  Ya sabemos, por Ortega y Gasset, que cada uno es quién según sus circunstancias. Pero, oye, en el último reducto de tu conciencia está tú, y tú solo. Por eso tienes la capacidad de sentir, porque tú y solo tú sabes lo que moviliza tu corazón. Pero solo no es solitario. El hombre solitario es aquél que sufre de cierta patología ante los demás. La soledad del hombre es el primer paso hacia el sentir común;  porque de no sentirnos solos nunca buscaríamos el hombro de otra persona.

Ergo, disfruta de tu soledad, saboréala, abrázala. Encuéntrate en ella. Sólo con nuestra soledad en una mano, y el corazón en la otra, podremos construir una sociedad medianamente humana.

Despertares

Wake up, Neo…

The Matrix has you.