Monthly Archive for Enero, 2009

Destellos

Uno es uno ante un otro.

Somos según cómo hemos sido tratados.

Nuestra identidad se forma a partir de cómo nos ven.

Estadísticas

“La justificación de la estadística radica en que proezas y acontecimientos son raros en la vida cotidiana y en la historia. (…) La aplicación de la ley de grandes números y largos períodos a la política o a la historia significan nada menos que la voluntariosa destrucción de su propia materia, y es empresa desesperada buscar significado en la política o en la historia cuando todo lo que no es comportamiento cotidiano o tendencias automáticas se ha excluido como falto de importancia”

Otra vez: Hanna Arendt

COLD IN HAND BLUES

y qué es lo que vas a decir
voy a decir solamente algo
y qué es lo que vas a hacer
voy a ocultarme en el lenguaje
y por qué
tengo miedo

Alejandra Pizarnik

Cartas memorables

París, 29 de octubre de 1967
Roberto, Adelaida, mis muy queridos:

Anoche volví a París desde Argel. Solo ahora, en mi casa, soy capaz de escribirles coherentemente; allá, metido en un mundo donde sólo contaba el trabajo, dejé irse los días como en una pesadilla, comprando periódico tras periódico, sin querer convencerme, mirando esas fotos que todos hemos mirado, leyendo los mismos cables y entrando hora a hora en la más dura de las aceptaciones. Entonces me llegó telefónicamente tu mensaje, Roberto, y entregué ese texto que debiste recibir y que vuelvo a enviarte aquí por si hay tiempo de que lo veas otra vez antes de que se imprima, pues sé lo que son los mecanismos del télex y lo que pasa con las palabras y las frases. Quiero decirte esto: no sé escribir cuando algo me duele tanto, no soy, no seré nunca el escritor profesional listo a producir lo que se espera de él, lo que le piden o lo que él mismo se pide desesperadamente. La verdad es que la escritura, hoy y frente a esto, me parece la más banal de las artes, una especie de refugio, de disimulo casi, la sustitución de lo insustituible. El Che ha muerto y a mí no me queda más que silencio, hasta quién sabe cuándo; si te envié este texto fue porque eras tú quien me lo pedía, y porque sé cuánto querías al Che y lo que él significaba para ti. Aquí en París encontré un cable de Lisandro Otero pidiéndome ciento cincuenta palabras para Cuba. Así, ciento cincuenta palabras, como sin uno pudiera sacarse las palabras del bolsillo como monedas. No creo que pueda escribirlas, estoy vacío y seco, y caería en la retórica. Y eso no, sobre todo eso no. Lisandro me perdonará mi silencio, o lo entenderá mal, no me importa; en todo caso tu sabrás lo que siento. Mira, allá en Argel, rodeado de imbéciles burócratas, en una oficina donde se seguía con la rutina de siempre, me encerré una y otra vez en el baño para llorar; había que estar en un baño, comprendes, para estar solo, para poder desahogarse sin violar las sacrosantas reglas del buen vivir en una organización internacional. Y todo esto que te cuento también me averguenza porque hablo de mí, la eterna primera persona del singular, y en cambio me siento incapaz de decir nada de él. Me callo entonces. Recibiste, espero, el cable que te envié antes de tu mensaje. Era mi única manera de abrazarte, a ti y a Adelaida, a todos los amigos de la Casa. Y para ti también es esto, lo único que fui capaz de hacer en esas primeras horas, esto que nació como un poema y que quiero que tengas y que guardes para que estemos más juntos.

Che Yo tuve un hermano. No nos virnos nunca
pero no importaba. Yo tuve un hermano
que iba por los montes
mientras yo dormía.
Lo quise a mi modo,
le tomé su voz
libre como el agua,
caminé de a ratos
cerca de su sombra.

No nos vimos nunca
pero no importaba,
mi hermano despierto
mientras yo dormía,
mi hermano mostrándome
detrás de la noche
su estrella elegida.

Ya nos escribiremos. Abraza mucho a Adelaida. Hasta siempre,

Julio Cortázar

Fuente: SUR

La nada

El mundo estalla en millones de segundos, como cristales en el aire, deshaciendo esta realidad tan gastada e infame y convirtiéndola en nada. En esa nada estoy yo. Todo se derrumba. Todo deja de ser. Mi mirada, desde mí, inventa, mejor dicho crea, todo lo que ve. Y lo único que alcanza a percibir es esta alma, este espíritu inquieto, desahuciado, anhelante, que me posee y me doblega. Todo se cae, hombre, nada sigue siendo. Que no te seduzca la irrealidad con la mentira de que tú no caíste. Estás en el abismo, cayendo, cayendo, cayendo, y lo que ves es lo que imaginas o deseas. Pero ya no existes. Nada de lo que eres, posees o crees vale nada. Eres fugacidad, delirio inconsciente en un sueño que nadie jamás recordará. La nada, ese vestido tan ceremonioso, te sienta demasiado bien. En él terminarás, lo sabes, lo sabes. La nada. Quizás ese sea tu nombre. La nada. Ahí estarás, eso serás, cuando te des cuenta de que toda esta realidad no es más que una fantasía, un absurdo montaje de un perturbado intelecto que lleva el sello de tu identidad. Nada.

Pero no te preocupes, allí estarás mejor.

Obscenidades

Messi “cuesta” 254 millones de euros. Algo así como 1143 millones de pesos.

Para ganar ese dinero, yo tendría que trabajar 27.214 años. 

No me digan que no es absurdo, obsceno y poco ético.

Enfermizos

“No es una medida de salud estar bien  adaptado a una sociedad profundamente enferma”

J. Krishnamurti / Addendum

La ciencia detrás de “The curious case of Benjamin Button”

Es sólo un extracto de un video que elaboró la productora de la película para distribuirlo entre los jueces de los Oscars, para sorprenderlos y manipularlos con el fin de obtener las estatuillas correspondientes. Es muy interesante.

Fotografías del 20/01

Me acaba de llegar un link hacia una página que muestra unas magníficas fotografías sobre la asunción de Obama. Estamos acostumbrados a las fotos periodísticas, sin contenido retórico. Éstas, en cambio, son narraciones, llenas de significado, hechas con maestría. Vale la pena mirarlas detenidamente.

Humanidad Discursiva

“El mundo no es humano por el simple hecho de estar hecho por humanos, y no se vuelve humano por el simple hecho de que la voz humana resuene en él,  sino sólo cuando se ha convertido en objeto del discurso. (…) Sólo humanizamos lo que está sucediendo en el mundo y en nosotros cuando hablamos de ello, y es al hablar que aprendemos a ser humano.

A esta humanidad que se alcanza en el discurso de la amistad, los griegos la llamaban filantropía, “amor al hombre”, ya que manifiesta en sí misma la disposición de compartir el mundo con otros hombres”.

Hannah Arendt