Un vez más la mayor de las prácticas democráticas tuvo lugar en Argentina: elegimos presidente por 4 años de existencia futura para nuestro país. Y no es poco.
Por circunstancias que no decidí me tocó estar acompañando a una fiscal de unos de los candidatos. Si, la fiscal era mi novia, fue un compromiso (perno) que surgió al llegar a su casa. Allí estaba uno de los que se candidateaban para diputado por Lavagna y nos rogó que fueramos al Nicolás Copernico porque le habían llegado partes de que “les estaban afanando voletas a más no poder”.
Ahí fue cuando se levantó mi espíritu democrático y liberal. “Tenemos que ir”, díjele cual Balbín, Irigoyen o Alem (la comparación no es casual). Llegamos al Ipem y lo primero que me sorprendió fue que casi todas las mesas contaban con una, a lo sumo dos personas fiscalizando la elección. “Yo llegué como fiscal también, y me metieron de presidente. Si preguntás, acá todos son punteros de Cristina” nos contaba un flaco que no tenía más de 30 años.
De las mesas que hicimos, un montón no tenían votos. No me lo contó nadie, lo vi yo. Ahora escucho a Anibal Fernández diciéndome que no es responsabilidad del estado que en los cuartos estén todos los votos.
Es curioso cómo un sistema electoral, la base del sistema democrático, supone la corrupción. Es decir, que lo fraudulento se evita no por el sistema mismo sino por la fiscalización partidaria.
Y es curioso también cómo el sistema electoral se sigue sostenido sobre estructuras partidarias cuando los candidatos van por partidos que nisiquieran cuentan con más de 3 años y cuando la gran parte de la ciudadanía no forma parte de ninguno.
Es verdaderamente absurdo que a las urnas sólo la cuenten los presidentes de mesas y los fiscales. En algunas, sólo había una persona que es la que posteriormente hace las actas y sobre éstas se mandan los telegramas. Las posibilidades de fraude, o mentira, está en el cuarto oscuro, ahí, en la mesa. Y Fernández me dice que no es responsabilidad de ellos.
Me da bronca, impotencia, y pena. No porque gane tal o cual, sino porque somos poco claros, porque no crecemos, porque sigue pasando lo mismo que hace 200 años.
Y pensar que hubo gente que dio la vida por este país.
Saqué un par de fotos. Pueden verlas acá.
Me imagino que se ha avanzado en materia de institucionalidad en la Argentina, pero sucesos como los que mencionas…. siguen siendo muestra de que se necesita mucho por hacer.
Si, se ha avanzado. Pero me da la sensación que todo este proceso es tan precario y frágil que puede quebrarse de un momento a otro.
En fin, lo cierto que ya tenemos presidente. Perdón, presidentA.
Saludos Joan!
lamentable!, lo gracioso también es que se dice que la gente se volcó a las urnas masivamente, debe ser en baire por que acá no paso eso.
saludos.